Rugby: Una cuestión de actitud

Compartimos un riquisimo texto sobre la actitud del deporte de la ovalada, a cargo del gran Veco Villegas.

 

Uno de los puntos donde se refleja más la actitud dentro de una práctica es en la disciplina que muestra o tiene el jugador. Mucho se ha hablado de este punto pero vale recalcarlo para no perder la esencia de quienes nos precedieron. Llamamos disciplina al orden, al autocontrol, al hacer cumplir lo establecido. Indudablemente esto comienza con algunos ítems fundamentales.

 

A. Indumentaria para la práctica

 

Debemos comunicar y hacer comprender que para realizar una práctica con éxito es necesario que las herramientas a utilizar sean adecuadas; y esto quiere decir que dentro de las responsabilidades del jugador está la de llegar a las prácticas con todo el equipo de rugby, es decir:
- Camiseta de rugby
- Pantalón de rugby
- Zapatos de rugby

 

Sin estos elementos se dificultaría el desarrollo de la práctica y el coach debería modificar lo planificado o excluir a aquellos que no cuenten con la indumentaria apropiada. Un scrum no se puede realizar sin estos elementos, prácticas de tackle tampoco, carreras para mejorar estilo y velocidad tampoco, práctica del line out tampoco; es decir que los requerimientos básicos del juego del rugby no podrán ser ejercitados por falta de elementos, que son en definitiva responsabilidad del jugador.


B. Horarios

 

Constantemente hemos escuchado decir que las prácticas comenzaban cuando llega el último de los jugadores, por lo que es necesario cumplir estrictamente con los horarios de inicio de las prácticas, y esto quiere decir fijar y hacer cumplir los horarios establecidos. Es parte vital de la disciplina que debe adquirir un jugador para someterse a la presión del juego. Aquí es donde el coach debe empezar a sentir la responsabilidad del jugador hacia diferentes áreas comprometidas del juego del rugby:

 

1.Hacia uno mismo
2.Hacia sus compañeros
3.Hacia el team

 

Cuando se le dice a un jugador que el entrenamiento comienza a las 20.30 horas, significa que a las 20.30 horas debe estar listo y preparado en la cancha y no llegar a las 20.30 horas.


No importa si comenzamos con una charla, o con la parte física o si vamos a desarrollar la práctica a partir de un partido, la práctica comienza a las 20.30 horas y es allí donde el jugador debe enfocar su concentración.

 

C. Disposición hacia la práctica


Es importante destacar que el rugby nos invita a divertirnos como base fundamental del juego, pero que también nos impone ciertos sacrificios que debemos asumir para desarrollar con éxito el juego.
En cuanto al tiempo podemos decir que es bastante corto ya que contamos solo con dos días a la semana para realizar prácticas, correcciones, para transmitir enseñanza y para generar conducta en los jugadores, que dicho sea de paso siempre parece insuficiente. Si a esto le sumamos que muchas veces los jugadores encuentran en este tiempo un lugar para distenderse de las presiones de todos los días, o utilizan este espacio para intercambiar informaciones o conversar con sus amigos, el tiempo mental del que disponemos es infinitamente menor.
Por eso es nuestro deber de entrenador ubicar los tiempos para cada necesidad, es imperativo que marquemos a fuego la idea de que para cada situación existe un momento, y que el momento de la práctica debe estar destinado a practicar, a crecer como jugadores, a desarrollar las destrezas que luego le van a ser requeridas en el partido.
Debemos lograr que los jugadores comprendan que el tiempo de entrenamiento es precisamente eso: un tiempo para entrenar, y ya que han traído al campo de entrenamiento su cuerpo, deben traer también su concentración, su cerebro y su mente para aplicar todo los practicado luego en el partido.

 

Para ello la práctica debe de desarrollarse:

 

1.Con disciplina
2.Con la boca cerrada (salvo cuando el coach indique lo contrario)
3.Con total concentración
4.A toda velocidad (física y mental)

 

La actitud al ser colgado en un partido Cuando comienza cada temporada se repiten las mismas frases celebres: Seguramente este año nos vamos a equivocar y vamos a cometer errores, pero ninguno será con mala intención. Por que se repite esto siempre, porque muchas veces el coach parece ser injusto o parece equivocarse en diferentes decisiones que afectan o pueden afectar a los jugadores. No siempre esto debería ser
relevante ya que la vida nos va a poner ante situaciones aparentemente injustas que deberemos sortear, o para ponerlo en términos del rugby, situaciones donde deberemos apretar los dientes y seguir hacia adelante, lo que el coach debe incentivar constantemente es que no importa la circunstancia el jugador es parte vital de un team dentro o fuera del campo de juego, y si esta vez le toco ver el partido desde a fuera, su función es tan importante como cuando está disputando milímetro a milímetro dentro del campo de juego. Aquí la actitud toma un papel muy especial. La actitud del hombre que queda fuera de la formación del team para esa semana debe estar:

 

1.A disposición del equipo
2.Con espíritu de colaboración
3.Para cualquier cosa que se lo necesite
4.En todo momento

 

Con esto queremos decir que si al jugador que no integra la formación se lo requiere para hacer oposición en la práctica, o se lo necesita para traer agua, o cargar los bolsos, o hacer de lineman,  o llevar arena al pateador; ese jugador DEBE ESTAR DISPUESTO. Esta es una característica de los jugadores que logran llegar lejos en su carrera deportiva al igual que en su vida misma. La función del entrenador debe ser la de entrenar estas actitudes de servicio constantemente.

 

Durante el partido los jugadores que han sido designados para integrar el banco de suplentes deben estar con actitud alerta constantemente pues en cualquier momento puede requerirse su actuación. Esto quiere decir:

 

1.Alertas a las situaciones del partido
2.Alertas a las situaciones de su puesto
3.Atentos a las indicaciones del coach
4.En estado de total concentración
5.Con la ropa en condiciones (zapatos puestos, camiseta puesta)

 

La actitud cuando no hay entrenamiento

 

Hemos visto recién que los tiempos de práctica son relativamente escasos, por lo que muchas veces hemos hablado de aquello que constantemente repetía Don Francisco Ocampo acerca de la preparación del jugador para rendir al máximo de sus posibilidades, es decir el entrenamiento invisible o sea el entrenamiento que un jugador debe realizar fuera de los días de práctica convencionales.

 

Esta actitud del jugador repercute en su desarrollo como deportista a la vez que impulsa al resto a cumplir de manera excelente en el ámbito de las prácticas.

 

Es menester del coach de excelencia comprometer a los jugadores a realizar entrenamiento aún fuera de los días de práctica de conjunto. Su mensaje debe ser inspirador y motivador para despertar en el jugador el deseo de estar en óptimas condiciones para la práctica del juego del rugby, tanto física como mentalmente.

 

La actitud la noche anterior al partido y la mañana previa Los antiguos guerreros impusieron la tradición de velar las armas la noche previa al combate, esto significa sentarse frente al fuego con todas las armas a la vista, simplemente conversando y mirando sus armas, las cuales iban a ser usadas en combate para defender su estandarte. En ese momento su mente estaba totalmente compenetrada con su próxima actuación y en la función que debería desarrollar al día siguiente. Lo mismo sucede en el juego del rugby, la noche previa al partido el jugador debe concentrarse en su juego, en las prácticas, en su desafío próximo y en como desarrollar entereza mental ante el compromiso de defender su camiseta contra el oponente que llega con las mismas intenciones. Para ello recomendamos que el coach haga mucho hincapié en:

 

1.Su equipo (vestimenta adecuada, tapones y zapatos)
2.Su actitud mental (nervios, garra, motivación, grado de compromiso)
3.Su actitud física (estar preparado y no desesperado)
4.Su descanso
5.Su alimentación
6.Su función dentro del team

 

Existen diferentes formas para lograr una correcta predisposición hacia el juego aunque
recomendamos juntarse a comer a la noche anterior y ver alguna película alentadora o inspiradora.

 

La actitud antes del partido

 

Todos pretendemos que previo al partido los jugadores estén ciento por ciento concentrados en lo que va a ocurrir. No siempre pasa. Por eso entendemos que una buena forma de incentiva a esto es llegar al partido una hora y media antes del inicio del juego, ingresar al campo donde se jugará, chequeando el estado del campo (aunque en realidad la importancia de esto es sentirse ya mentalmente dentro el campo) e ingresar una hora antes al vestuario (ese es su lugar, con sus compañeros, con el olor al partido, con los ruidos de los tapones contra el suelo, sin ver otra cosa que su propia camiseta) en silencio, con disciplina y a las ordenes del capitán. Esta ceremonia logra concentración y motivación, dos factores fundamentales a la hora de desarrollar con
excelencia la práctica del juego.

 

La actitud durante el partido

 

Ochenta minutos es el tiempo reglamentario de un partido de rugby; ochenta minutos es, entonces el desafío del jugador, ochenta minutos de tackle, carrera, posesión, recuperación, velocidad mental, concentración esfuerzo, sacrificio, unidad, compromiso, solidaridad, dientes apretados, visión clara del juego, motivación, reacción y entrega. Esta es la actitud que se espera de un gran jugador de rugby, todo lo demás puede esperar.
Es deber del coach hacer comprender esta responsabilidad a los jugadores que integran un team.
Repetimos ochenta minutos no quiere decir setenta y nueve, son ochenta minutos donde se decide el éxito o fracaso de un jugador y de un team. No queriendo decir con esto que éxito es ganar y fracaso es perder. Si un jugador y un team logran mantener durante ochenta minutos la actitud arriba mencionada, ha tenido éxito independientemente del resultado.

 

Aunque es lógico que manteniendo esta actitud le costará mucho al rival ganar numéricamente.

 

La actitud al marcar un tanto

 

A lo largo de los años hemos visto cambiar las actitudes de los equipos al marcar tantos al rival.
Históricamente los tantos no eran festejados con arranques futbolísticos, sino con respeto a quienes habían dejado todo para impedir la caída de su ingoal. Nuestra gran alegría estaba en marcar el tanto, no en el festejo. También ante esta correcta actitud evitábamos el riesgo de ser contrarrestados de la misma manera ya que nadie puede predecir el desenlace del juego, ni quien terminara victorioso y quien no. La historia no debe ser traicionada. No traicionemos la historia.
Tratemos con respeto a quienes con hidalguía y valor defendieron con su integridad física su más preciado tesoro, su propio ingoal.

 

La actitud ante la derrota

 

A nadie le gusta perder, es la esencia del ser humano. Pero lamentablemente en cualquier contienda deportiva existen tres resultados posibles, ganar, perder o empatar. No es importante desde lo actitudinal como termine el partido sino que lo importante es como asumo como integrante de un team la derrota.

Constantemente Miguel Iglesias repetía que ante la derrota un jugador debe mantener su cabeza en alto, su espalda derecha, el pecho hacia afuera y saludar con valentía al rival que había logrado el triunfo. También decía que el rugby siempre da revancha y que la importancia de la actitud dentro del juego del rugby no residía en las veces que se ganó o perdió, sino la cantidad de veces que te levantas con más ímpetu después de cada derrota. No importa tanto cuantas veces te tacklean sino cuantas veces te volvés a levantar.

 

La actitud ante el éxito

 

- Honrar al oponente que tanto tuvo que batallar para mantenerse en pie.
- Agradecer su entrega y valentía.
-  Humildad ante el resultado favorable
- Servir con humildad a quien hizo posible nuestro triunfo

 

Estas son las actitudes con las cuales se debe formar un jugador de rugby de excelencia, este es el criterio a adoptar luego de un a victoria. Recuerden que los índices numéricos son cambiantes, lo que no cambia nunca es la actitud de quienes entienden el rugby como un medio formativo. Es obligación del coach hacer comprender este principio fundamental del juego del rugby y del hombre de rugby, la humildad forja un carácter de por vida.

 

La actitud ante la trampa

 

La honestidad es uno de los atributos más importantes que un coach de excelencia debe transmitir a un jugador de rugby. En los antiguos juegos griegos todo participante que rompiera las reglas o tratara de sobornar al juez tenía que pagar una multa y se le obligaba a esculpir una estatua de sí mismo, inscribiendo en ella su nombre y la naturaleza de su ofensa.

A tales estatuas se las conocía como zanes. Tal vez lo más notable de los juegos de la antigüedad es que a lo largo de mil años se esculpieron solo 13 zanes.

Sin embargo existen otras formas de ser honestos en el deporte que van más allá de las trampas. En el golf hay una regla que dice que se descalificará al jugador que falsifique su tarjeta o no la entregue firmada. En una ocasión el conocido golfista Gary Prayer entregó una tarjeta sin firmar y fue descalificado.

Los periodistas preguntaron si no había ningún juez cerca que le recordará firmar y el contestó: Mi amigo, hay ciertas responsabilidades en la vida que uno no puede hacer descansar sobre los hombros de otros. El responsable de firmar era yo, y ahora debo pagar las consecuencias

En 1932 Lauri Lehtinen de Finlandia era favorito para ganar la prueba de los 5.000 metros, sin embargo un norteamericano de apellido Hill comenzó muy bien la carrera. Cuando Hill quiso adelantar a Lehtinen, este le bloqueo el paso durante dos momentos motivo por el cual Hill perdió el paso y el ritmo y perdió la carrera. Fue tal el abucheo de la concurrencia que al momento de ser coronado ganador, Lehtinen bajo del podio y entregó su medalla a Hill como muestra de desaprobación por su actitud durante la carrera.

Demostrar como los valores de la honradez y lealtad superan a la humillación de la trampa son responsabilidades del coach.

 

La actitud hacia el rival

 

Sabemos que este es un juego de conjunto que cuenta con algunos elementos para poder ser realizado.
Uno es el referí que puede no estar, otra es la cancha que también puede faltar, otro es la pelota que podemos conseguir hacerla nosotros mismos y la última es el adversario que es irremplazable, no podemos jugar al rugby sin un equipo oponente; de manera que nuestra actitud hacia el debe ser siempre de agradecimiento por permitirnos compartir un juego tan apasionante.

Agradecer al rival significa honrarlo con nuestro juego, con nuestra tenacidad, con nuestra valentía. También honrar a nuestro oponente significa dar el 110 % de nuestra capacidad al logro de un partido brillante. Honrar a nuestro adversario significa, también, no tener lástima o compasión a la hora de ser duros, significa marcar la mayor cantidad de puntos posibles, significa luchar cada pelota como si fuera la última, significa no bajar los brazos si el partido se escapa en el tanteador. Honrar a nuestro adversario significa tener humildad ante el éxito y dientes apretados ante la derrota. Honrar significa respetar y hacerse respetar, en cada tackle, en cada scrum, en
cada line, en cada ruck o en cada maul. Honrar es agradecer la deferencia de jugar con nosotros.

 

Honrar significa hacer lo correcto en cada momento.

 

No es honrar al adversario hacer cosas que están fuera del camino de acercarnos a nuestro objetivo, eso es tratarlo como inferior, y eso definitivamente, no es honrar al oponente.

 

La actitud durante el tercer tiempo

 

Dicen que el tercer tiempo nació en Irlanda, cuando Fergus W. Flannagan, capitán del Mulligham School, después de un partido con le Farm College del mismo pueblo, invitó a Dermon OFlaherty y su equipo a festejar con una copa la amistad y lealtad que se había forjado a través de la pasión por el juego que estaba en sus comienzos y necesitaba de la participación de todos. Si bien es una hipótesis, en el fondo el origen tiene que haber sido compartir una copa entre amigos después de haber luchado lealmente en el campo de juego. El tercer tiempo entonces, interesa a gente que
comparte y participa de este juego, y lo vive como medio para ser mejor persona, gente que le interesa al otro. Así de simple.
Es decir, el tercer tiempo es un lugar de encuentro, de gente de rugby. Un medio para relacionarse y divertirse, que al igual que el juego, se enseña, se aprende y se educa desde infantiles, y se sostiene desde el plantel superior y la diligencia. (extracto de orígenes y sentido del tercer tiempo por Cesar Silveyra (h)).
De forma tal que la actitud del jugador en el tercer tiempo debe ser:

 

1.Llegar temprano y aseado
2.Servir a su rival antes que a sí mismo
3.Atender a todos
4.Poner onda
5.Estar a disposición de las necesidades de todos
6.Irse lo más tarde posible

 

Indudablemente esto es aplicable tanto al jugador como al coach, siendo importante que el coach no solo lo predique sino también lo practique.