El negro GABRIEL... colaboración Ruso Griet

Tucumán Rugby siempre se caracterizó por el talento de sus jugadores, pero si alguien se destacó en el rubro destreza y habilidad deportiva, ese fue el negro Gabriel Terán.

Muy pocas veces se ha visto un jugador tan desequilibrante individualmente como él. Gabriel era de esos rugbiers por los que valía la pena pagar la entrada.


Todos los que jugamos con él nos admiramos muchas veces por su inigualable talento para la definición de jugadas que culminaban en trys de espectacular factura. Su presencia en el equipo nos daba una confianza extraordinaria para desarrollar ese juego de manos tan atrevido que caracterizara a nuestra institución.


Pero no son solo su velocidad, ni sus demostradas cualidades deportivas, ni su participación en los distintos seleccionados tucumanos, del interior y nacionales, las que lo hacen merecedor de ocupar un lugar destacado en la Historia de Tucumán Rugby.


Lo que mayor admiración nos causó a quienes fuimos sus compañeros es el haber visto en reiteradas ocasiones, que el negro fue un caso único de amor por la camiseta de su club, a la que priorizó por encima de giras, de integraciones de seleccionados, y hasta de su propio físico e interés individual.


Recuerdo que un sábado jugó un test-match por los Pumas contra Francia, y no se quedó en el tradicional tercer tiempo, porque quiso jugar al día siguiente por el club de sus amores contra Los Tarcos, partido que jugó infiltrado.

Ejemplos de amor por su club como los brindados por Gabriel deberían servir de ejemplo a las nuevas generaciones de rugbiers.
 
Gabriel no solo fue un gran jugador, sino que también aportó su conocimiento como entrenador de la primera división.

Los que lo vimos jugar y aquellos que tuvimos la suerte de jugar con él estaremos siempre agradecido por los magníficos momentos que su juego nos hizo disfrutar jerarquizando este gran deporte y pasión que nos une y se llama Rugby.

 

Raúl Griet