En ningún club de rugby se enseñan maldades

18/08/2008 - El diario La Gaceta publicó una réplica de Carlos Valdéz a una nota publicada por el Diario Olé. La compartimos con nuestros lectores.

 

A raíz de la publicación que salió en Olé sobre la muerte del rugbista Juan Cruz Migliore, puedo decir que esto es tendencioso y sólo busca inculpar a un deporte por un accidente sin conocer la esencia del mismo. Pertenezco al cerrado mundo que entiende sus códigos y un poco menos los del señor Sergio Dubkovsky, autor de dicha nota, el de la ingenua y descontaminada mirada, pretendiente de respuestas que sólo puede darlas alguien superior, dueño de bondad y sabiduría, y conocedor a fondo de la condición humana. Es que, por ejemplo que en la lidia siempre fui por el toro, hasta que en 1985 leí …o llevarás luto por mí ( I will dress you in mourning) de Lapierre y Collins, que narra la vida de Manuel Benítez, El Cordobés, el más arriesgado, valiente y apasionado torero. Representó la apasionada cultura taurina de un país del mundo lleno de amores, penas y alegrías, con ciertos detalles que parecerían alejarla de una lógica flemática, insulsa, precisa y cierta como venas secas, que renegara del amor sin riesgo, con un pasaje por la vida como autómata sin fe o un feligrés que va a la iglesia y no sabe la misa. Después, luego de saberlo, ya no fui siempre por el toro. Tomé esta alegoría como un hecho extremo para tratar de explicarle a don Sergio que el rugby es un juego de riesgo que apasiona a los jugadores y a su entorno. El reglamento, que es la ley que entorna el juego, está casi permanentemente modificándose por dos razones básicas: 1º) protección para los jugadores; y 2º) propensión a mejorar estéticamente el deporte. En ningún Club se enseñan maldades y las ocurrencias desgraciadas son verdaderamente accidentales. Pregúntese, si así no fuera ¿qué razón inteligente obraría para que cada vez más padres, de cualquier estrato social (es un mundo abierto y excitante) lleven a sus niños a los cientos de clubes de rugby de la Argentina? No hay cosa oscura. Tan sólo la sana idea de complementar la enseñanza de cada familia simplemente jugando sin atenerse a las estricteces disciplinarias, etc. Otro sí: si sólo de mí dependiera, desterraría del juego esas extrañas acciones propias de topos como los rucks y los pick&go y sería rigurosísimo (esto implica una educación sin concesiones) de los primera línea que proponen una pugna desproporcionada para marcar su terreno y la exclusión -sin miramientos- de los que tacklean alto.

 


Por Carlos Valdez (rossca@sinectis.com.ar)