La Final del 62

Aquella inolvidable final, vista por el Chueco Paez de la Torre

“...El equipo: Cogote Paz, el negro Guerineau y Carita los wines, Hacho Lozano y Pepe Terán los insiders, Gerardo Remis y el Tigre Frías Silva los medios; la inolvidable tercera línea Otto, Julio y Miguel Arcuri; Ambato Galíndez y el Gordo Remis en la segunda líne; los pilares el Gordo Viaña y el Alemán Bach. Hookeaba...¿quién? Ernesto Frías Silva, caballero y aguerrido. El director técnico no existía en esos románticos tiempos. Más importaba el capitán, que llegaría a ser presidente...”

“Era difícil la partida. Enfrente los enormes Tuto Ritorto, Pollero Fernández, Juanjo Lomáscolo y otros. Había que sorprenderlos. Hay quien piensa que el partido comenzó a ganarse horas antes. Se alquiló un trencito (en realidad un tractor que tiraba carros con asientos, hechos para pasear en el parque) que partió de la casa de los Paz, en Santiago al 400, albergando al equipo ya cambiado y un inolvidable grupo de hinchas, entre los que me atrevo a nombrar al Cuchi Hernán Paz con su galera y su trompeta, cuyas notas destempladas acompañaban las incontables “pelotas a cargar”. Alfombra roja mediante entraron los ingleses a la cancha, casi sobre la hora del encuentro, ante la atónita mirada de los contrarios, que no esperaban ese inédito arribo, y a esa hora”. “¿El partido? Un prolongado sufrir de los hinchas que caminaban por el touch (las tribunas quedaban para el fútbol en aquellos años) rogando por el empate que nos clasificaba únicos campeones. Parecía 0 a 0 nomás, parejísimo, a cara de perro sin un golpe artero, como correspondía a 30 caballeros y amigos que se enfrentaban con pasión pero sin odios. Los pateadores erraban, el empate se mantenía, la tarde caía y nada parecía definido. No recuerdo al árbitro, quizá fuera Piquillo Guzmán, y ese olvido puede ser el mejor elogio que puedo dedicarle....Segundo tiempo. Tucumán defiende el ingoal que daba espaldas al cerro. Kick alto en ataque de Julio Paz, arriba..., la pelota parece no bajar nunca y la carga veloz de Julio con Carita Casanova. No creo equivocarme si digo que todos acompañábamos la carga, hasta el destemplado son de la corneta que soplaba Hernán. La pelota que baja y el fullback que la deja caer ante los que atacan. Y el wing que la toma y se zambulle en una palomita voraz que hace temblar la tierra (¿o seríamos nosotros los que temblábamos?. Y es try. Y es el campeonato. Y es esa mezcla extraña de alegría y tristeza porque el triunfo es frente a un amigo, aunque sea un contrario. ¿Cómo explicar esto?. ¿Sería verdad entonces lo que decía Ian Fleming. Aquello que, de alguna manera extraña, ganarle a un ganador es siempre menos que perder con el perdedor?. Vos que estuviste un día en un campo de juego, decime si esa paradoja no tiene algo de dolorosamente cierto. Yo creo que sí.”

autor: Jorge Bascary,
Libro: Mas que un club, una amistad