Agustín Macome: gran jugador y mejor amigo..., colaboración de Julio José Paz.


Recuerdo cuando jugábamos en 7ma división y apareció un grandote que venía de jugar en Regatas de apertura o centro. Llegó acompañado por sus padres y al verlos todo el club habrá pensado al fin un jugador alto y con futuro (viéndolos a los padres), ya que nunca nos caracterizamos por eso. Me acuerdo que algunos partidos jugué yo de medio scrum, Agustín de apertura y el Hacha Wagner de centro, se imaginan. Al año siguiente nos empiezan a entrenar la Cucha Páez Márques , Rolo Paz, Esteban Poviña y Roberto Martínez Zavalía y nos cambiaron los puestos. Teníamos un excelente grupo (clase 1967), que se termina de consolidar en 1985/86 con Pablo Acuña, Rolo Paz y Alejandro Le Fort, en el cual año a año Agustín se destacaba cada vez más por sus características técnicas, potencia y actitud. No voy a hablar de sus logros deportivos, pero mencionaré que llegaron en este orden, seleccionado juvenil de Tucumán, Pumitas, Primera división del club, seleccionado de mayores y Pumas (me hubiese encantado que fuera al mundial 95, ya que quedó afuera). Nunca olvidaremos en el partido que Tucumán le gana a Francia esas recepciones de salidas cuando el partido estaba casi perdido y a partir de allí se generó el triunfo. Allí mostró su capacidad técnica en el juego aéreo (de los mejores que ví tanto en line outs, salidas o cualquier pelota que andaba por arriba), su coraje (enfrente venían unos de los packs más agresivos del mundo) y su entrega. En esto último quiero detenerme más, ya que sus últimas temporadas las jugó con las rodillas muy deterioradas, no sabía con cuál pierna renguear, y jugaba infiltrado casi siempre, se imaginan lo que hay que poner para vencer esa adversidad y más en los últimos minutos. Toda esa entrega proviene de su gran generosidad, que es un valor que no se pierde, hoy seguimos siendo grandes amigos (acompañados por nuestras respectivas familias) y lo puedo corroborar, generoso en el juego, generoso en la vida. Esto no es casual ya que es miembro de una familia de 14 hermanos y sus padres tienen que tener estos valores y muchos más para formar esa familia espectacular y llevarla adelante como la llevaron, donde María Ángela siempre sabía donde estaba cada uno de los hijos y Juancho con su fuerte temperamento transmitiéndoles espíritu de lucha, y a los varones la pasión por el rugby. Hoy llegó a primera el menor de los Macome (pasaron varios) y les digo a él, a Hernán y José (que son los que siguen jugando) y a todos los jugadores del club, que sigan el ejemplo de Agustín aprendiendo a vencer la adversidad del dolor físico para forjar los espíritus para el juego y aplicarlo en la vida diaria. Un abrazo.

Julio José Paz