La Forma de los palos de rugby

04/04/2008 - La forma de los palos tuvo mucho que ver con la evoluci√≥n misma del Rugby. La idea de agregarle una barra y postes m√°s largos surgi√≥ como la manera de resolver un conflicto que se ven√≠a dando en los partidos de football rugby durante los primeros a√Īos.

Una razón inicial, reproducida por algunos textos, sugiere que debido a una repetición de jugadas que impedían marcar puntos, los organizadores resolvieron revisar las guías establecidas para el juego y determinar una variación que permitiera seguir adelante con el mismo. El hecho era que muchos equipos se paraban en la línea de gol, dentro del arco, e impedían que su rival les convirtiera.
Al no estar penalizado este uso, varios equipos se interponían en la línea de gol, dentro del arco, e impedían que el otro equipo anotara algún gol o try. A partir de allí, surgió por una necesidad la idea de patear la pelota sobre la barra del arco para anotar puntos. Esto fue razonado y aprobado. Gracias a este cambio, ya no había razón para bloquear el arco.
En las leyes del “Juego del Fútbol como es jugado por la Rugby Football Union”, escritas en 1871, se detalla todo lo que tiene que ver con el rugby primitivo. En la regla número 4, el reglamento estipula que la línea de gol o arco estará compuesta por dos postes “derechos”. Los mismos deberán medir más de 11 pies (3, 35 metros) de altura desde el suelo, separados entre sí por 18, 6 pies de distancia (5,67 metros) y con una barra que los conecte que esté a unos 10 pies (3 metros) del suelo.
De ahí en adelante explica la validez de un tanto siempre y cuando respeta las reglas establecidas. El mismo explica que el “goal” sólo se cobraba “pateando la pelota desde el campo sin que la misma tocara o rozara en la ropa de un rival y pasara por los postes. Pero si el balón pasara por encima de uno de los postes no se considerará gol”.
Lo cierto es que, como sucedió en la mayoría de los deportes, las modificaciones fueron  surgiendo a medida que la práctica se hizo asidua. De esta manera, se pudo solucionar una cuestión fundamental del juego ya que de haber persistido la forma original, probablemente, hubiera causado muchos problemas y el desinterés (si los partidos terminaban sin puntos) hubiera sido el peor enemigo de esta nueva práctica deportiva.                   

autor: José María Posse
Fuente: Rugbytime