Barrionuevo: “Retegui podrá aportarle ese amor, esa pasión y esas ganas de vestir la camiseta.”

26/03/2008 - El preparador físico histórico de los seleccionados argentinos continuará en su cargo dentro del equipo albiceleste, aunque esta vez junto a Carlos Retegui y Santiago Capurro. El PF dialogó con E-Hockey y anticipó cómo se tendrá que trabajar dentro y fuera de los entrenamientos con los jugadores del seleccionado masculino.

-¿Qué le pareció la designación de Carlos Retegui como nuevo entrenador?
-En 1989 aparece un chico de 19 años al seleccionado y al año siguiente, con tan sólo 20 años, ese chico ya jugaba un Mundial. Yo estuve en la primera parte en el seleccionado hasta el 98, cuando agarramos con Cachito (Vigil) la responsabilidad de las Leonas. En esos ocho años, yo conocí un jugador que realmente, no es porque hoy Carlos sea ahora el entrenador ni una falsa demagogia, tenía un carácter y una entrega espectacular en los entrenamientos y una manera de apasionarse especial por todo lo que era el seleccionado. Por eso, cuando pasa esto de que hay cambio de entrenador, me pareció que Carlos podía aportarle, más allá de sus conocimientos tácticos, técnicos y estratégicos, ese amor, esa pasión, esas ganas de vestir la camiseta a los muchachos que van a estar a cargo de él. Creo que lo mejor es que él va a transmitir lo que era como jugador.

-En esa pasión por la camiseta del seleccionado. ¿Cree que el “Chapa” Retegui es parecido a “Cacho” Vigil?
-Tienen personalidades distintas. Son estilos distintos que hay que respetar. Carlos tiene estilo de pasión, de fuerza, demostrativo en su manera de pensar y de decir las cosas, pero con el equilibrio oportuno que debe tener todo entrenador de un seleccionado nacional. Creo que fue lo suficientemente inteligente como atraer, al estar un año y medio al lado de Cacho, lo mejor de él en función de seleccionado.

 -¿Y cómo es Vigil?
-Es el gran equilibrio de alguien sumamente analítico, como es Sergio, con alguien de su cuota de pasión y de decir las cosas en el momento justo a los jugadores. No olvidemos que los jugadores son latinos, especialmente argentinos, que no todo pasa por exclusivamente el análisis técnico y táctico, sino muchas veces lo emotivo y lo actitudinal realmente son lo que expresa el jugador argentino en la cancha.

-¿Cómo fue la relación con los jugadores al tener a la gran mayoría jugando en el exterior?
-Realmente me costó mucho adaptarme y por eso lo conversé bastante con los jugadores y por eso también acepté un poco este desafío. Tuve que acostumbrarme a que el ochenta por ciento del equipo no lo tenía en sí. Tengo que entrenarlos virtualmente, vía mail, verlos de vez en cuando durante el año. Esto realmente es una presión difícil para mí y me costó y me llevó su tiempo. Inclusive, hubo crisis en el medio. Pero, por suerte, a partir del año pasado pude congeniar el tener al ochenta por ciento con las concentraciones que hacíamos acá y pude, creo, comenzar a extraer lo mejor de cada uno, a pesar de tenerlos tanto tiempo afuera. Hoy por hoy esto se ha hecho de una manera más fluida. Los jugadores reciben sus planes, piden sus consejos, y vamos a entrenar juntos porque estoy convencido que el deporte de conjunto tiene que entrenarse en algún momento todos juntos. No podemos juntarnos una semana antes, no sólo por lo físico, que eso sería lo de menos, sino por lo táctico y estratégico obviamente. Esto se entendió y se vienen cumpliendo desde hace un año.

-¿Cómo van a ser esos entrenamientos cuando se junte al equipo?
-Aplicar la ciencia con sentido en común. Implica que la ciencia y los jugadores argentinos tienen que tener de alguna manera adaptaciones a la idiosincrasia de lo actitudinal y lo emotivo. Los entrenamientos de los jugadores argentinos tienen que ser mucho más de calidad que de cantidad. Tenemos que saber buscar bien los momentos y los horarios porque los chicos argentinos son especiales. Necesitan el aliento, necesitan muchas veces que estén al lado de ellos para explicarles las cosas, motivarlos, darle la palabra justa. El sajón es distinto y en el biotipo obviamente que los sajones son diferentes a nosotros, que no digo que son ni mejores ni peores. Hemos demostrado que haciendo las cosas bien, físicamente y desde otro aspecto táctico, podemos jugarles de igual a igual.

-¿Va a ser algo más que un preparador físico?
-Sí, los jugadores argentinos necesitan la palabra justa y en el momento justo. Con respecto a la actitud, saber filtrar las influencias internas, que puede ser un mal arbitraje, un compañero que queda afuera de un listado muy querido, una lesión imprevista de alguien importante para el equipo, una serie de cosas que los argentinos necesitamos filtrar de una manera bastante distinta a la que lo puede hacer un sajón, por ejemplo. Yo tengo una gran ventaja como preparador físico. El PF siempre es un poco buscado por el jugador porque no tiene la responsabilidad grande de dar el equipo. El director técnico da la lista para decir quien queda y quien no. Yo ese peso no lo tengo. Entonces, yo tengo que aprovechar y saber utilizar esa ventaja.