El Che Guevara, y los Nougués

25/03/2008 - La siesta del 8 de Julio de 1953, Jos√© Mar√≠a Nougu√©s, por entonces un joven de 18 a√Īos, atendi√≥ la puerta de su casa paterna en calle 24 de Septiembre 635, en pleno centro de San Miguel de Tucum√°n. Dos muchachos de extra√Īo aspecto y acento indefinido se presentaron ante √©l. Se hab√≠an enterado en C√≥rdoba, por Susana G√ľemes de Nougu√©s, que don Isa√≠as se encontraba viviendo en La Paz, Bolivia. La casualidad fue que justamente esa noche, Jos√© Mar√≠a part√≠a en tren al vecino pa√≠s para visitar a su padre, a la saz√≥n exiliado por razones pol√≠ticas.

El motivo de la visita era claro: los jóvenes querían la dirección de la casa de don Isaías en el vecino país, ya que les habían hablado de su gentil hospitalidad.

Los muchachos de inmediato se cayeron en gracia: primeramente porque pertenecían a familias amigas, además los unía la misma pasión por el Rugby. Uno de ellos era 'Calica' Ferrer, el otro - el por entonces recién recibido de médico- Ernesto Guevara de La Serna, quién pasó a la historia como 'El Che Guevara'.

Claro que en esos días  Ernesto Guevara todavía no era el 'Che', sino sólo  un joven de clase media alta, practicante de varios deportes, aunque lo apasionaba el rudo juego de la ovalada. En aquella época, sus apodos eran: 'Fuser', 'Chancho' o 'Pelado'.

El incómodo viaje ferroviario fue matizado por interminables horas de conversación en donde no podían faltar las anécdotas rugbísticas de Guevara y Nougués, a pesar de que José María confiesa que por entonces el tenis aún dominaba muchas de sus horas. El año anterior había representado a Tucumán en un campeonato en menores de 18 años, por lo que ocupaba un lugar privilegiado en el ranking nacional. Pero el mandato familiar lo hacía jugador de rugby, deporte al que finalmente se volcaría de lleno, llegando a jugar varios años, de forma destacada en la primera división de Tucumán Rugby.

Ya en La Paz, la casa de Isaías Nougués se abrió de par en par a los amigos aventureros. En la mesa siempre generosa del tucumano, Ernesto Guevara era un asiduo concurrente y entre bromas y comilonas (ya que la forma de comer del Che era proverbial) se trenzaron amistades.

El rugby nunca dejó de estar presente en las conversaciones: don Isaías había sido uno de los pioneros de ese deporte en su provincia, juego que practicó hasta avanzada edad en el Tucumán Rugby Club, del cual fue uno de sus fundadores.

El Che escribió acerca de Isaías Nougués: 'Exiliado de la Argentina es centro y dirección  de la colonia que ve en él a un dirigente y amigo…su mano se tiende a cualquier argentino sin preguntar quién es y porque viene y su serenidad augusta arroja sobre nosotros, míseros mortales su protección patriarcal sempiterna'…

Claro que en aquella mesa generosa, en más de una ocasión apareció el humor mordaz de Guevara, quién nunca dejaba pasar por alto  las ínfulas de grandeza de algún ocasional contertulio.

Allí también hizo su aparición otro Nougués: Roberto, a quién todos conocían como 'Gogo', hermano de don Isaías. Era un play boy que gustaba de la buena vida y pronto invitó a los muchachos al 'Gallo de Oro', una boite muy de moda por entonces en La Paz. Allí les contó preocupado que su amigo, el magnate naviero Aristóteles Onassis  estaba por casarse y lo había invitado a su boda. El problema era que acababa de regresar de Europa…y tendría nomás que volver a partir. Es de destacar que la única experiencia de Gogo Nougués en el Rugby aconteció aquella vez en la que jugaba un rejuntado de clubes de Tucumán contra un equipo cordobés, en la vieja cancha de Natación y Gimnasia, la que se encontraba al lado del picadero de caballos. Al ver que el scrum tucumano retrocedía, entró a la cancha a caballo y comenzó a palmetear a los jugadores tucumanos en el trasero con la fusta, para darles bríos…¡todo un personaje!, que por su naturalidad y desparpajo cayó en gracia a Ernesto, que festejaba sus ocurrencias.

José María nos contó que por entonces Ernesto Guevara no tenía definidas sus ideas políticas, aunque sí demostraba gran sensibilidad por los desposeídos y se revelaba contrario al gobierno de Perón. Lo define como un muchacho simpático y agradable, curioso y buen conversador. Tenía una sola camisa de lycra, bastante maltratada, a la que llamaba 'la cuartelera', la que de vez en cuando lavaba para felicidad de los otros muchachos…de allí el apodo de 'chancho'…

Durante 40 días departieron gratas tertulias en la terraza del Hotel La Paz, donde los exiliados argentinos discutían la situación política de su país. Mientras, Calica y el Che visitaban 'la otra Bolivia', la de la pobreza evidente, que les hería el corazón.

Una foto de aquellos días retrata a don Isaías, junto a su hijo José María y Ernesto Guevara de la Serna. Fue el momento de la despedida, la vida no los volvería a juntar. Pero es de imaginar la sorpresa de los Nougués, cuando pocos años más tarde, aquel estrafalario huésped se hacía célebre en la Revolución Cubana, como mano derecha de Fidel Castro.

Nació entonces la leyenda del 'Che Guevara', la que luego de su muerte en la selva boliviana el 9 de Octubre de 1967, se volvió universal.

autor: José M. Posse