Un dúo de colección: Terán Vega- Decoud Griet

10/04/13- Dos personajes del rugby se juntaron: Roberto “Incendio” Terán Vega y Guillermo Decoud Griet. Entre los hombres todo parecerse ser diferente, pero tienen algo en común, vuelven a ser niños celosos en cada pin que prenden en sus sombreros. Esta es la historia de dos coleccionistas que llevan en miniatura sus grandezas llenas de amigos.




Una previa imperdible


Antes de comenzar la entrevista se comprometen a intercambiar pines, se chicanean amenamente y bromean a ver quién tiene más prendedores. Ellos saben que detrás de cada uno de los pines se enganchan una y mil historias. “Todos los pines que tengo fueron regalados por amigos del rugby, nunca compré uno” expresa “Incendio” que juega de local y toma la palabra añadiendo, “Guillermo, vos me prometiste que me darías uno, ya te regalé varios y todavía sigo esperando”. Las sonrisa de Guillermo aparecen con el sol de la tarde y la mesa de café se vuelve más amena en cada anécdota. Decoud es hoy hombre del Jockey tucumano, pero además fue hombre formado en Lawn Tennis y jugó en el rugby porteño. En contrapartida, Terán Vega jamás se movió de su Tucumán Rugby y hoy es amo y señor de las mesas de control cualquiera fuese el partido.

Habla “Incendio”

- Roberto, ¿cómo comienza esta pasión de coleccionar pines?
-  Los chicos de mi club me regalaron todos. Son obsequios de amigos del rugby, jamás compre uno. Al recibir tantos, los empecé a prender de mi gorrita por la insistencia de los chicos de saber si aún los conservaba. Tengo pines de rugby y de otros deportes. Es una forma de llevar los recuerdos conmigo. En realidad tengo de todo, hasta uno de Menem (risas)

-  ¿Sabe qué cantidad de pines tiene?
- No, tengo muchos. Algunos los recuerdo y sé a qué entidad pertenecen, otros no se ni de que son (más risas).
- Podemos afirmar que el que no conoce a “Incendio” no conoce Tucumán Rugby y viceversa. ¿Quién no lo vio en seguir los partidos desde la mesa de control, flanqueado por árbitros. Si no lo vieron busquen sus pines, no hay forma de que pasen desapercibidos.

- ¿Hay algún pin que es especial para usted?
- (levanta la voz y afirma) ¡Todos!, ¿sabes por qué? Todos los pines que tengo me fueron regalados con un gran cariño. Si tengo uno muy viejo de la Unión de Rugby del Norte en la época que la camiseta de nuestro seleccionado era marrón. Y otro de los Viejos Amigos del Rugby. Al principio me costó tener el de Los Pumas, pero ahora es fácil de conseguir.

Guillermo toma la palabra

- Guillermo, ¿coleccionar pines de rugby es una pasión?
-  Siento lo mismo que “Incendio”, un gran cariño de tener regalos de amigos del rugby. Acá en mi sombrero te presento mi segunda colección. La primera colección de pines la tengo de cuando jugaba, estos son más contemporáneos y los atesoro con gran cariño. Y si, es una gran pasión.

- Decoud tiene pines que recorrieron miles de kilómetros hasta llegar a sus sombreros de colección. “Tengo un sombrero que compré en Durban en un viaje que realizamos a Sudáfrica con Lawn Tennis hace varios años y “Cuqui” Chavanne me regaló un pin que conservo con afecto”.

- ¿Hay alguno que sea motivo de un obsequio especial?
- Tengo varios especiales. En el año 91 viene los All Blacks de Alex Wyllie a Tucumán con Kirwan y otros genios, y Mc Donald me regala un pin que aún conservo como obsequio de la dirigencia neozelandesa a la dirigencia de la Unión de Rugby de Tucumán que presidia “Naro” Alonso. Tengo otro que me regaló Loffreda en una capacitación de entrenadores en Sudáfrica a la que fui como dirigente. Del CASI tengo uno de Daniel Sanet. Tengo varios que salieron una sola vez en una edición limitada.

- ¿Qué pin le pedirá a “Incendio”que le regale?
- Todos, y les voy a devolver solo lo que tenga repetidos y le voy a dar uno viejo que traje de Cuidad del Cabo, que es del año 98 y equivale a cuatro pines que él me pueda dar. Espero no se vaya a ofender por la edad (más risas).

- Se ríen y se abrazan. Atrás 30 cuerpos abrazados y separados en quince se preparan para jugar al rugby con la misma pasión con la que Roberto y Guillermo coleccionan los pines donde prenden sus amigos y mil recuerdos que jamás olvidarán.

Fuente: tercertiemponoa.com