LA HISTORIA DE LA PELOTA OVALADA

William Gilbert (1799-1877) fue un zapatero, proveedor oficial de la Escuela de Rugby, por entonces los zapatos eran un artículo de lujo, que sólo se desechaba cuando ya no había forma de remendar, o sencillamente ya no entraban los pies de su dueño... Gilbert vivía muy próximo a la famosa public school donde atendía una pequeña tienda en el número 5 de la calle St. Mattew de Rugby en Inglaterra.

Pronto cayó en cuenta que la nueva modalidad de fútbol que se estaba jugando en la referida escuela, podía resultar en una oportunidad de buenos negocios. De hecho que él no fue quién inventó la forma de hacer las pelotas, pero si le buscó la vuelta a la forma, a los efectos de que fuera más fácil de transportar con las manos.
Así fue como comenzó a recorrer las casas de campo buscando los cueros de animales más apropiados para manufacturar las envolturas. Cortaba el cuero en cuatro piezas, las cosía y luego las dejaba secar. Así se fabricaba la envoltura en la que se introducía una vejiga de cerdo (eso le permitía adquirir la original forma ovoide) y luego se le insuflaba el aire soplando 'a pulmón' a través de una boquilla de pipa. Para finalizar, se cerraba el orificio de la envoltura con un cordón de tiento dando lugar a un balón no del todo redondo ni del todo puntiagudo por tanto está claro que aún el balón no había alcanzado aún su forma definitiva actual.
Hacia el año 1860, el químico británico Charles Hanson Greville Williams descubrió que el caucho natural era un polímero del monómero isopreno y hacia 1870, el caucho reemplazó definitivamente a la vejiga.
Para esa misma época Richard Lindon, otro artesano de Rugby, había fabricado la primer cámara de caucho inflable que se utilizó en una pelota de rugby. En un primer momento estas pelotas se revelaron menos resistente que las Gilbert, pero entonces la invención de Lindon fue mejorada por la firma Mac Intosh & Co, con gran suceso.
 
En 1871 con la formación de la Rugby Football Union, siguiendo el ejemplo del football association que lo había hecho en 1863, comienzan a codificarse las reglas de juego por lo que algunos dirigentes tratan de normalizar la forma y las dimensiones de la pelota.
Por oposición, los jugadores del football association utilizaban la misma pelota pero más redondeada, casi una esfera perfecta, para que rodara mejor.
Con el paso del tiempo comenzaron a diferenciarse aún más los balones, acentuando la forma oval para el rugby-football y la redondez cada vez más perfecta para la pelota utilizada por los equipos de football-association.
En el primer match internacional con balón oval se disputó entre Escocia e Inglaterra, el 27 de marzo de 1871 en el campo de la Academia de Edimburgo (Reaburn Place), Escocia ganó por un gol y un try contra un try de Inglaterra, jugándose en dos tiempos de cincuenta minutos y cada conjunto alistó a 20 jugadores.

GILBERT, la empresa que dio su nombre a la pelota
Con el paso del tiempo la familia Gilbert quedó asociada a la fabricación de pelotas de rugby. Al fallecer William en 1877, la empresa familiar fue continuada por su sobrino James (1831-1906). James Gilbert era muy querido por los antiguos rugbiers y muy reconocido por su sorprendente capacidad pulmonar para inflar las pelotas utilizadas en los partidos más importantes.
La empresa familiar floreció a tal punto que en 1851, decidieron exhibir sus productos en la Gran Exposición de la Industria que se realizó en Londres ese año. Allí presentaron la pelota "Match" y su constructor recibió una medalla de plata por este artículo expuesto.
Una pelota como la "Match", es conservada aun en el Museo Gilbert por los descendientes de William. Era un balón más grande y menos oval que los actuales. Los alumnos del colegio de Rugby lo aceptaron entusiasmados y por muchos años fue la pelota elegida.
Sucesivas modificaciones acentuaron la forma oval del balón lo que le permitió mejorar las técnicas de traslado manual y patada a los postes.
En 1906, a la muerte de James, su hijo James John (1856-1917) tomó a su cargo la empresa y con un conocimiento intuitivo del juego continuó apoyando a los aficionados al juego del rugby a través de la manufactura de los clásicos balones.

Finalmente, al fallecer James John, se hizo presente la cuarta generación Gilbert involucrada en el negocio. Un nuevo James, el tercero, se sumó a la compañía. Este James estaba sirviendo en el ejército en Francia cuando murió su padre en 1917. Luego de la Primera Guerra Mundial, James III volvió para colocarse al frente de la empresa siendo muy meticuloso en todo lo que hacía. Llevaba prolijamente las cuentas y se encargaba que cada pelota Gilbert mantuviera su crédito y excelencia. Se encargó mantener la marca Gilbert a la vanguardia del juego y realizó un gran esfuerzo para ampliar el área comercial al exportar sus productos a Nueva Zelanda, Sudáfrica y Australia. Personalmente verificaba y sellaba cada una de las pelotas Match para asegurarse que fueran de la más alta calidad. Sus descendientes siguieron la línes marcada por la familia Gilbert, hasta la actualidad.
Es así, que cuando tenemos una Gilbert en nuestras manos, de alguna manera nos conectamos con los orígenes más lejanos de nuestro deporte, en aquella escuela del pueblo de Rugby, donde la historia comenzó.

autor: José María Posse   
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