Una Zamba

Al celebrar los √ļltimos √©xitos obtenidos por el equipo, los mayores habr√°n recordado festejos de otros tiempos, tal vez m√°s l√≠ricos, en los que la emoci√≥n se exteriorizaba cantando y se daba rienda suelta a la euforia desentonando las estrofas de una zamba, plagiada en su m√ļsica y con letra de Rofi Montini, inspirada en la imaginaci√≥n y en las ansias de triunfo de los jugadores e hinchas de entonces, que dec√≠a:

'Tucumán ya es campeón
porque juega con corazón
aunque el enemigo sea más fuerte
hasta la muerte le hay de jugar.
Amistad, corazón, jerarquía y trabazón
Son los atributos del verde y negro
Colores lindos del club campeón.
Hermandad, corazón,
Disciplina y gran tesón
Son las condiciones que con afán
Cuidan los indios del Tucumán'.

Un himno de antes, de siempre, con la música de 'Viene clareando' de Atahualpa Yupanqui. Ejecutado por el "loco" Leal Santillán, surgido en las épocas en que el juego era todavía rudimentario, cuando se pateaba la pelota fuerte y alto, mientras desde el borde de la cancha brotaba al unísono el estentóreo grito de unos pocos hinchas: "¡A lo indio Tucumán!". Tiempos en los que no se hablaba de eje profundo, ni de segundos movimientos, no de reagrupamientos, ni de rucks, ni de mauls ¡Adelante y a cargar!, esa era la estrategia. Valía para ganar, para regocijarse con el triunfo, para celebrar cantando y brindando

Hoy son otros los estribillos, otras las maneras de alentar, distintas las formas de festejo para una misma alegría: ganar un campeonato. Si un imaginario puente uniera ese ayer con este presente, se comprobaría que en ambos extremos existe la misma pureza de sentimientos, idéntico orgullo por la victoria, el mismo sano impulso de superación en los rugbiers de una y otra época. Es lo que hace tan especial al rugby: la invariabilidad de su espíritu y que existan clubes como el nuestro capaces de darle sustento.

autor: JORGE A. BASCARY