Cuentos ovalados: Lomu trae su potencia a Tucum√°n

Luego de sortear con hidalguía sus problemas de salud, el gran Jonah Tali Lomu había decidido volver al rugby en Waikato Chiefs, pero unos problemas contractuales lo dejaron si el pan y sin la torta. Cansado de los manoseos y las incoherencias dirigenciales y lo peor….enojado, el gigante decidió colgar los botines.

 Lomu había preparado sus 115 kilos y su metro noventa y cinco como para volver a coronarse de tries y seguir volteando muñecos, pero su sueño parecía truncado. No acepto retirarme de esta manera, expresaba fastidioso el hombre nacido un 12 de mayo de 1975 en la ovalada cuidad de Auckland.

Como bendición del cielo y casi de casualidad, la delegación de Tucumán Rugby estaba de gira por tierra maorí y arribó a Auckland para jugar ante una universidad local. El ex All Blacks fue a ver ese partido porque un amigo jugaba para los locales y quedó flechado por dos cosas. Primero le llamó la atención el color verdinegro de la camiseta del club de Marcos Paz y segundo, pese a conocer Argentina, Los Pumas y haber escuchado del potencial tucumano, no entendía la tonada con que los norteños se arengaban antes de ofrendar el alma por 80 minutos contra un equipo ampliamente superior desde lo físico. “Estos muchachos están locos, pero aman el rugby”, decía para sus adentros.

El partido terminó empatado en 33 puntos luego de un gran esfuerzo de los tucumanos y ese fue el detonante para que Lomu bajara al vestuario visitante para saludar al equipo visitante. En el camino se lo cruzó a Gonzalo “Tanza” Lamarca que volvía de cambiar camiseta con un rival y empezaron a dialogar en una mezcla de inglés y castellano con un toque de tucumano. Brazo en el hombro del tercera línea, Lomu entró al vestuario tucumano para la sorpresa de todos. Comentó su realidad deportiva, su admiración por el equipo y sus ganas de volver al rugby competitivo. Y si lo llevamos pa Tucumán, saltó Aníbal Terán que había vuelto al rugby y soñaba compartir su puesto de wing con Lomu. Y así fue nomás. Lomu preparó sus valijas, dejó sus cuentas pagas por un año y pidió su pase para jugar en el verdinegro por una temperada con opción de renovar por un año más. Se alojó en la casa de “Tanza” Lamarca (por su fobia a los hoteles) y compró mapas para turistas, sin dejar de recibir las recomendaciones para moverse en Tucumán y saber de sus costumbres.

La llegada de Lomu a “Tucson” no tan solo causó revuelo en la prensa local y todo el mundo del rugby por las críticas de Lomu con respecto a la falta de un estadio internacional para semejante convocatoria de público en los partidos.  También despertó interés en deportistas de otras disciplinas y curiosos que querían una foto con el hombre que siempre habían visto tan inalcanzable y por tv.

En fin….la vida de Lomu en el “Jardín de la república” no tan solo dejó un campeonato más para Tucumán Rugby y sus enseñanzas por todos los clubes de la provincia. Aparte dejó  el record de 4 tries por partido, 57 topetazos  a forwards y 102 a backs, 15 jugadores que en medio del partido le pidieron autografiar su camiseta y 76 fans que irrumpieron para sacarse fotos en pleno juego y 22 locos que quisieron tacklearlo de frente y terminaron comiendo pasto tarareando el haka. Por suerte Lomu no lesionó ningún rival y si disfrutó de un año lleno de nuevas costumbres para él. ¿Cuáles? Comer empanadas en Famaillá, siempre de Rosa Pachado (campeona de campeonas), comprar bombachas de gaucho y alpargatas en “El Bajo” primera cuadra, cabalgar en Tafí del Valle durante dos días y terminar en un gran asado con amigos cantando zambas y enseñando diferentes hakas. Sus gustos pasaron además por llegarse a cualquier hora al mercado a comer pizza de parado junto al “Chunca” Chavanne, comprar anteojos en la peatonal y leer la revista de TERCER TIEMPO NOA tomando un té de limón en San Javier para disfrutar de la vista panorámica de la ciudad acompañado por su inseparable asistente,  “Cochoqué” Garma que había dejado por un tiempo de ser secretario de Julio Paz. Sin olvidar que los fines de semana que tenía fecha libre se dirigía en el TESA a Concepción donde disputaba interminables partidos de truco con el “Zorro” Raiden, el “Enano” Núñez Piossek y el “Mono” De Moreno.

Así fue el paso de Lomu por Tucumán y su rugby.  Antes de partir dejó un mensaje. “Esta en una provincia llena de pasión por el deporte que amo y me ayudó a seguir adelante, fue un placer jugar con ustedes”. Emocionado ante de partir expresó. “En Tucumán no hay nada imposible a partir del rugby y los amigos”.

Fuente: Patricio Guzmán

Foto: Sergio Herrera