Basilio Carrasco Def

Con sus j√≥venes y estupendamente bien llevados 85 a√Īos, don Basilio tiene la mirada fresca de un hombre √≠ntegro. Esos ojos brillan de manera singular cuando comienza a hablar de rugby, el deporte de toda su vida.


Sobreviviente del equipo fundador de Tucumán Rugby, es la memoria viva del club al evocar tiempos pasados con una claridad envidiable. Escuchándolo, parece que fue ayer nomás cuando el profesor Mario Santamarina impulsaba a su generación a la práctica del nuevo deporte que tomaba fuerzas en Argentina.
Su mirada se pierde recordando aquellas tardes en Plaza Independencia, cuando un grupo de muchachos, animados por Alberto Alvarado y un puñado de ingleses, empleados de la sucursal tucumana del Banco de Londres, acaudillados por el inolvidable Freddy Gould, comenzaban a estructurar la idea del que fue el primer club de rugby propiamente dicho en la provincia: nuestro Tucumán Rugby.

Aquellos británicos del Banco, quienes habían abrevado el Rugby en su propia cuna, fueron los que cimentaron la esencia de este deporte en Tucumán: el sentido de hombría de bien y de cumplimiento de las normas, el respeto cuasi reverencial al referí, la fraternidad de equipo, la limpieza de intenciones y la pureza del juego fueron transmitidas a ese grupo primigenio que formó don Basilio, testigo privilegiado de aquellos históricos momentos. Por ello nuestra institución es conocida como “El Club de los Ingleses
De los ingleses nos quedó en Tucumán Rugby el gusto por el juego abierto y de manos, el tackle preciso, siempre debajo de la cintura y el sentido de caballerosidad y respeto por el adversario.
Los entrenamientos eran menos rigurosos que los actuales, nada de pesas, mucho de gimnasia y trote, una vez por semana. Se practicaba mucho con el pase y con el tackle.
¡Tantos recuerdos que se agolpan!, como los de aquellas tardes perfectas, pletóricas de sol y de vida, cuando la adrenalina golpeteaba en las nerviosas sienes de los jugadores prestos a salir al encuentro, como si de ello dependiera su honor, luciendo la querida verdinegra. El olor a los aceites, del cuero de los botines y del pasto húmedo, recientemente cortado. ¡ Tiempos aquellos cuando los vestuarios eran los zanjones, en aquella cancha semi pelada de césped, cercana al club hípico en el parque 9 de Julio!.Los gritos de los entrenadores y capitanes, el aliento de las tribunas cortado por aquellos gritos destemplados de algún trasnochado amigo. El tacto de la pelota en los precalentamientos previos, la camiseta recién lavada, remendada por las manos hábiles de las madres, quienes apenas entendían la impaciencia de sus hijos por ir a “golpearse” en este deporte del que nadie sale invicto de alguna lesión…¡

El Rugby posee esa esencia viril, como un llamado ancestral guardado en nuestro código genético: el desarrollo de un partido tiene algo de batalla, de estrategia, de valor y locura, de hermandad y pasión.
El hombre, tiene en determinados momentos de su vida que probarse frente a sus miedos, enfrentarse a ellos para vencerlos. Todos tenemos ese guerrero interior que debe salir a la luz; debemos saborear alguna vez el placer de la victoria, sabiendo siempre que toda gloria es pasajera, como también el sabor agrio de la derrota, teniendo presente de que en el rugby, como en la vida, siempre se tendrá otras oportunidades: si no es el sábado que viene, será el campeonato entrante...

Isaias “Yita “ Nougués recuerda de Basilio: “Vuelvo a Basilio y Basilio vuelve rodeado de las sombras queridas que junto a mi padre, no pueden estar ausentes en esta historia de leyendas: Teófilo "Titi" Lehmann,"El Loco" Mario Leal Santillán, Víctor Rodolfo"Rofi" Montini, Roberto Alvarado...Con Basilio, conformaron, lo que a mi parecer ,fue el núcleo que cargó de ilusiones al futuro posible...ese sueño que desde su realidad actual, se emociona ante la presencia del último de sus soñadores, quien hizo del silencio y los gestos sin estridencia una expresión cabal de la riqueza de su  vida interior. Basilio la dibujaba en su forma de jugar; centro hábil pero medido, sabía poner la pausa racional  para manejar los tiempos frente a la despiadada cacería de los "wings forwards" que entonces podían jugar desprendidos del scrum.
Desde mis dieciséis años de entonces vuelvo a mirar con asombro la inolvidable imagen de Basilio, con quien compartiera un  espacio que en el campo de los recuerdos permanece como el sabio jugador que nunca se creyó maestro, pero jamás dejó de enseñar...”

Cacho Valdez, por su parte escribió: Si Basilio fuera “marciano” no sorprendería, porque por costumbre, suele designarse así, al espécimen raro, infrecuente, y en realidad es improbable encontrar alguien tan sencillo, tan humilde permaneciendo con tales virtudes hasta hoy.
Su acompañar silencioso le confiere su propio aire de sabio y todo nada más que por ser nada artificioso, haciéndose destacable y respetado, justamente por enseñar con el silencio y la actitud.
Pero ¡cuidado! Marte era para los romanos el dios de la Guerra y Marciano deriva de él; por tal razón también fue guerrero de no aceptar medias tintas y dar todo de sí exigiendo a los demás con firmeza y cariño y sin cambiar de piel, menos de viejo. 

FICHA
Nombre: Basilio Marciano Carrasco
Fecha de nacimiento: 25/05/1922
Lugar de nacimiento: Río Negro
En su época de jugador: PESO: 58 Kg. ALTURA: 178.
Posición: Medio apertura.
Inicios en el Rugby: Natación y Gimnasia
Debut: 1941- En Tucumán Rugby en 1942 en el equipo fundador.
Seleccionados: Primer Seleccionado Tucumano de Rugby.
Títulos con Tucumán Rugby: 1944/45/48.
Su Try más recordado: Contra Universitario, pisó un agujero en la cancha cerca del ingoal y voló hacia la línea marcando el tanto, fracturándose la clavícula.
Jugador/es que admiró: Keko Frías por su tackle fulminante y gran versatilidad en el manejo de la pelota y Rafael Castillo, quién además era un velocista internacional.
Otro deporte: Pelota Paleta- básquet y caminatas.
Lo que más destaca del Rugby: “Considero al Rugby como el deporte más completo que existe. En ninguna otra disciplina se cultiva de forma tan integral tanto el cuerpo como el espíritu, generando asimismo sentimientos de camaradería y pertenencia tan característicos de nuestro deporte. Asimismo resulta una escuela ideal para la enseñanza temprana  en el cumplimiento de las normas que deben regir la vida de una persona de bien..”
CAP: TUCUMÁN RUGBY 1947

autor: José María Posse