Palabras de un grande: Martín Terán

18/06/12- La estrella del rugby y figura de nuestro club habló sobre su carrera en el rugby y en el fútbol. Aquí te mostramos la nota completa.



- ¿Por qué el cambio?- Fue decisión propia. Pasaba mi mejor momento en el rugby, aunque ya estaba un poco grande. Siempre fui muy hincha de Atlético, viajaba a todos lados para verlo jugar. Me gustaba el fútbol, aún mientras hacía rugby. Un día, me vieron patear la redonda y me ofrecieron hacerlo a otro nivel. Y bueno, ya en el rugby había logrado algunos objetivos, como jugar un Mundial y haberme consagrado con el seleccionado Naranja y con mi club, Tucumán Rugby. - ¿Cómo llegó?- Dos amigos míos, Mariano y Miguel Poliche, hicieron fuerzas para que llegue al "decano". La gente me recibió muy bien. Estuve alrededor de tres años y pasé muy lindos momentos.

- ¿Qué recuerdos le traen haber jugado al fútbol?

- Fue una experiencia muy linda. Siempre me gustó el fútbol, pero no imaginé lo que me pasó. Cuando sucedió, me sentí feliz: logré hacer dos deportes que amo. Hay recuerdos que no olvido: jugué un clásico con San Martín, hice un gol importante para Atlético en la B Nacional. No jugué mucho, pero lo viví con intensidad. -¿Cómo fue el primer día?- Mi primer contacto con el equipo fue en el complejo de Ojo de Agua. El técnico era"El Kila" Castro. El cambio fue difícil para mí, todo el mundo estaba pendiente. Me costó, pero el cariño de la gente me ayudó. - ¿Cómo fue el comienzo?- Jugué un campeonato con el equipo de la Liga y llegamos a semifinales. Formé la delantera con Fernando Robles. Él hizo 18 goles y yo 11. El primero se lo hice a Sportivo Guzmán, en Villa 9 de Julio. No pude jugar la semifinal, porque me desgarré. En 1997 pasé al plantel de la B Nacional. Alternaba el banco de suplentes con la titularidad. El primer partido lo jugué contra Chaco For Ever. Disputé seis partidos de la B Nacional, temporada 1996/97). El que más recuerdo es el que jugamos con Douglas Haig: estábamos perdiendo y entré faltando diez minutos e hice el gol que nos dio la victoria; de paso, el club se salvó del descenso. Fue mi único festejo en la divisional y fue inolvidable. -¿Fue el gol de su vida?- Recuerdo con mucha felicidad ese gol. El otro delantero era Alejandro Kenig, que había marcado el empate. La gente deliraba en las tribunas y yo me puse como loco en la cancha. Formábamos un gran equipo, pero la mala campaña del año anterior nos puso en la obligación de pelear para salvarnos. Después de eso, la gente no paraba de saludarme. A donde iba me mostraba su afecto. - ¿Qué pasó después?- Al año siguiente, tenía posibilidades de seguir. El técnico era Ramón AlbertoAguirre Suárez y me tenía en cuenta. Pero a mí se me complicó todo por cuestiones de trabajo. No me daban los tiempos. Me arrepiento de haber tomado esa decisión, me apresuré. Considero que podría haber seguido jugando. Tenía 27 años. - ¿Sigue con el fútbol hoy?- Hoy, a los 42 años, si no juego los sábados con mi grupo de amigos (lo hacemos hace 20 años), es como si me faltara algo. La pasión nació desde chico y la mantengo hoy aún como espectador: si hay diez partidos en la televisión, los veo a todos. Pero también desde pequeño estaba el rugby, porque todos en mi familia lo hacían, era una tradición. No soy de ir mucho a la cancha, lo sigo más por televisión. Con el tiempo me dediqué a la gastronomía, fui funcionario en Yerba Buena, y hoy hago tareas inmobiliarias. Pese a las obligaciones, al fútbol no lo abandono. Sí me gustaría tener más tiempo para jugarlo, pero también está la limitación física.

Fuente: lagaceta