Juan Carlos, el Mudo, Griet

Una figura esencial en la historia de Tucum√°n Rugby fue la del Ingeniero Juan Carlos Griet. Lleg√≥ al club en 1946 y se qued√≥ para siempre en la instituci√≥n verdinegra. Primero como jugador, luego como dirigente. En 1970 fue presidente del club por m√°s de veinte a√Īos.



YITA NOUGUÉS escribió: El recuerdo de Juan Carlos me trae los momentos de una amistad incondicional que nació entre los juegos de  la infancia, a veces sobresaltados por el silencio gritado de una empleada muda de la casa de sus padres. La pobre muda le dejó como herencia su apodo...”El Mudo...”
Es imposible recordarlo sin mencionar su bondad con firmeza; su mesura y amplitud de criterio que hicieron de él al hombre de consulta en los momentos difíciles del rugby tucumano.
Juan Carlos se inició directamente en primera división, integrando la segunda línea junto a mi padre. Duro y noble,  no le sacaba el cuerpo a ningún entrevero. Junto a Pepe Terán, Raúl Frías Silva, Rofi Montini y yo mismo, integamos el seleccionado de la entonces Unión de Rugby del Norte en su primera presentación en Buenos Aires para enfrentar al seleccionado de Capital en el  Campeonato Argentino de l949.
En esos años Juan Carlos "estableció" la primera relación de Tucumán Rugby con el S.I.C.: en un partido con Universitario, fracturó con un tackle a Lucky Glastra, jugador de aquel club que ese día reforzaba al equipo de la U...
Una rodilla rebelde comenzó a retirarlo de las canchas antes de lo que hubiera deseado, pero por su formación de segunda línea vigoroso  no se lo permitiría: comenzó a empujar al club hacia su destino.

Para Cacho Valdez: “Duro era el varón. Fortaleza física y mental. El hombre rubio fue quién atravesó el Rubicón al igual que Julio César y expresó su propio “alea jacta est” (la suerte está echada) para dar solidez definitiva a su amado Tucumán Rugby”.

Nicanor Gonzalez del Solar escribió:
La historia del rugby tucumano le debe mucho a dos hombres. Uno fue el inolvidable presidente Lisandro Carrizo, que peleó por la dignificación del rugby tucumano y el de las otras provincias, cuando Buenos Aires creía ser omnipotente en la UAR.  El otro hombre fue el querido “Mudo” Griet.
No muchos saben con qué tino, con qué cordialidad acercó a los porteños a su club y como frenó la arrogancia de los que llegaban de la Gran Ciudad. Lo descubrí cuando vivía Carlos (Veco) Villegas otro inolvidable personaje del deporte de los tackles. Jugó SIC un cuadrangular y Griet fue un anfitrión fenomenal. Escuchó, opinó y abrió su club y su corazón a los sanidrenses. Lo mismo hizo con este periodista y con cualquier otro que llegó hasta su club. Sé que jugó de segunda línea y que, incluso, representó a Tucumán. Pero Griet no se consideraba un experto en rugby y parecía que la técnica lo rebasaba. Afirmada risueñamente que el cayó en el Tucumán Rugby porque Julio Paz lo fue a buscar. Sin embargo, se estableció en ese instituto tucumano y, durante más de 20 años, fue el presidente.

Por suerte pudo festejar los 50 años del Tucumán Rugby. Por suerte vio a su institución crecer y transformarse en el campeón de su provincia. Por suerte, además, se dio el gusto de formar una familia estupenda. Sus hijos también formaron parte de los equipos de Tucumán Rugby y, en nuestras visitas, los vimos crecer. Este “Mudo” Griet se esforzó por invitar clubes de todo el país. Todos los rugbistas sabíamos que éramos bien tratados en la Sede de Marcos Paz. Esta gestión se hizo evidente cuando plasmaron el torneo juvenil de clubes campeones. Los mejores muchachos menores de 19 años tuvieron que competir y exigirse en Tucumán.
Todos recibieron aplausos si les tocó triunfar pero también un abrazo cuando les tocó perder. Y siempre estaba allí el ingeniero Griet, el más generoso dirigente del interior, el más diligente para resolver cualquier problema.
Este adiós a un amigo jamás será un olvido. Es que la admiración, el cariño y el respeto no se pierden; al contrario, se hacen carne en nosotros.

Luis Padilla lo despidió con las siguientes palabras: “…las múltiples obras realizadas bajo su iniciativa y dirección personal, son hechos solo superados por el riquísimo caudal de socios, jugadores y simpatizantes que hoy la institución nuclea y el respeto de todo el ambiente, logrado por una conducta coherente de su conducción intachable, trascendiendo el deporte todo para penetrar en la sociedad donde Tucumán Rugby es sinónimo de amistad y caballerosidad, virtudes éstas que eran características de la personalidad sublime de nuestro presidente.”

autor: JOSÉ MARÍA POSSE