EL ESCUDO DE TUCUM√ĀN RUGBY

Los colores del escudo son los mismos que se habían elegido para la camiseta: verde, por la esperanza de ser siempre mejores, negro: por la severidad de los actos y blanco por la pureza de la intención en el juego. Por Isaías Nougués.

Queridos amigos:

Me piden que recuerde la creación del escudo de Tucumán Rugby. Seguramente, mi relato perderá precisión, perdido entre la niebla del tiempo que cargo, aunque quizás pueda enriquecerse por la emoción que me llega enredada entre esos recuerdos aparentemente tan confusos...
Era una siesta del invierno de l947.Ya había comenzado el campeonato de rugby...y también se había suspendido por los incidentes sucedidos en el partido entre Tucumán Rugby y Cardenales. Las suspensiones habían sido duras. La pareja de medios de nuestro club, Eduardo Alonso Crespo y Hugo Farías fueron suspendidos por 99 años; los trece jugadores restantes, hasta fin de año...Nos quedaban solamente la 2da. división con la que ganamos invictos el campeonato de ese año.

Había que reconstruir el equipo de primera, re- unirnos alrededor del concepto fundacional "más que un  club una amistad",y para ello había que destacar esos valores en los jugadores más destacados, tanto por su aptitud deportiva como por  su incuestionable espíritu del rugby.
Los "hacedores" de esos primeros tiempos, Roberto Alvarado, Mario Leal Santillán y Rofi Montini partieron de los símbolos disponibles hasta ese momento: los colores, la zamba...las ganas de instalar al club en el futuro esa distinción a los mejores quedaría como hitos a través del tiempo, afirmando la estructura espiritual del club en el recuerdo de sus notables.

La solución acordada fue la institucionalización del "cap"...Pero era necesaria la creación de un escudo, un hecho estético que simbolizara un lugar de encuentro con el espíritu a transmitir. Su sencillez debía salir de lo convencional para diferenciarse y permanecer sin alteraciones a lo largo de los años. El desafío era grande; lejos de todo conocimiento de técnicas y concepciones del diseño había que entregarse a la intuición y al buen gusto para expresarse...Rofi era un  hombre fino, capaz de jugar en los partidos la carta más brava sin perder su natural elegancia. Así lo recuerdo en su entusiasmo cuando esa siesta de invierno de 1947 golpeó con sus nudillos la puerta del balcón del escritorio de nuestra casa, donde yo distraía las últimas materias del secundario con afanosas búsquedas en los secretos del dibujo. Por ese entonces, yo no tenía la menor idea que las formas, para reproducir la realidad, deben encontrar la esencia. Hoy pienso que en esos golpes en la puerta me traían una respuesta que recién encontré muchos años después.

Rofi creativo en permanente ebullición y buen dibujante, pero me traía su idea -hasta con las medidas- para que yo, incipiente aprendiz de las formas...se lo pasara en limpio.
En ese momento tan difícil para el club, me acababa de entregar la posibilidad de participar en la re-fundación espiritual de Tucumán Rugby colaborando en la creación de su símbolo más representativo: el escudo...
No si estas líneas traducen lo que siento, al pensar en ese momento en el que aprendí que los mayores -Rofi tendría dos o tres años más que yo- deben cuidarte haciéndote participar.

autor: ISAÍAS NOUGUÉS
Febrero de 2008