Tucumán Rugby: Un mensaje que se comparte desde hace 65 años

Hace 65 años, alguien realizó el primer kick-off .Dicen que quizás fuera Titi Lehmann el encargado de esa salida fundacional...La pelota no cayó todavía, porque siempre está comenzando ese apasionante partido sin tiempo en el que participan todos los que se metieron dentro de la cancha en defensa de los colores que llevaban adentro.

A su manera, cada uno se entregó para cumplir con el mandato recibido:
mantener a la pelota en juego…Son muchos los nombres. Quizás hoy no serían estrellas del juego, pero fueron los iluminados. Tuve la suerte de estar entre ellos…Creíamos perseguir la pelota para encontrar un in-goal y en realidad estábamos corriendo hacia el futuro.
     No existen testimonios de nuestras "hazañas" en la cancha guardados en algún video, tan sólo imágenes congeladas en el sepia ya desvaído  de viejas fotografías, donde la memoria, recreando vivencias, repite una y otra vez movimientos y jugadas, agregándoles belleza, enriqueciéndolas para ganar los partidos perdidos...
Unos pocos testigos de ese pasado son los cómplices que nos ayudan a soñar lo que fuimos...lo que quisimos ser...
     Las paredes del club están  consolidadas por el recuerdo de aquellos momentos que, detenidos en el tiempo, nos señalan que Tucumán Rugby no es ni la cancha ni el edificio; tampoco los triunfos o las derrotas; es un lugar del alma, donde  por siempre volveremos a correr junto a los que se fueron...Quizás ahora mismo está descendiendo de sus marcos aquel grupo de brujos que imaginaron un sueño sin fin, que atravesaría generaciones empujado por un mandato: "...más que un club una hermandad..." palabras que dibujan la estructura espiritual que la materia celebra.
Es la esencia del espíritu del rugby, que muchos pregonan, pero ponen en riesgo cuando pierden de vista al "otro",ese adversario a superar, no a vencer. Superando, aprendemos de nuestra capacidad; al ser superados, hemos de aceptar nuestras limitaciones para crecer como personas.
El rival es un espejo en el cual mirarse; la línea de ventaja será el eje de simetría a superar para prevalecer sobre el adversario ocasional...el juego es imposible sin la presencia de ese "otro" ese espejo en el cual habremos de reconocernos si sabemos mirar.
Detrás de él se esconde el espacio a conquistar con la intuición que se hará conocimiento de nosotros mismos en relación con el espacio. La pelota es el mensaje y cada jugador un mensajero. Y este mensaje no se grita...se entrega...se goza... Se comparte desde hace 65 años...
 
Desde las imágenes del presente hermanadas con las de la memoria nacen los mitos, las leyendas, las pequeñas historias que hicieron del club un territorio a proteger, un lugar del alma para el encuentro, ese encuentro que celebramos hoy…ese hoy que es posible por el ayer.
La maravillosa juventud que tuvimos, que muchos tienen y gozan, nos recuerda que ignorar  nuestras raíces sería depredar el futuro, imprecisa suma de tiempos sin final, meta siempre inalcanzable que nos habla del deseo de trascender ...
 
autor: Isaías Nougués