Tacho de Vedia habla de nuestro club

25/01/2011 - 'TACHO DE VEDIA', un histórico del SIC, tuvo en su columna de Rugby Fun, un recuerdo muy elogioso para nuestro club. Sus primeras visitas a Tucumán, el Nacional 93, Santiago Mesón, etc. Imperdible.



Jugué mi primer partido en primera en Tucumán, en el año 1974. Era un cuadrangular que organizaba Tucumán Rugby en  el mes de marzo. Una gira a la que fuimos con pantalón y saco, camisa blanca y corbata del club. El calor no fue excusa para romper tanta formalidad arraigada. Era algo así como el uniforme de la seriedad y la disciplina. Durante varios años repetimos el viaje que se transformó en una tradición. Se generó un estrecho vínculo con Tucumán Rugby.

Éramos recibidos con mucha expectativa y tratados con suma admiración. Ya se percibía en Tucumán una marcada pasión por el juego, que habría de materializarse en muchos logros en los años por venir. El seleccionado naranja comenzó a ganar campeonatos argentinos en 1985, jugando de visitante en Buenos Aires, en la cancha de San Martín. Ese día mire el partido desde el banco de suplentes. Todavía no existía la Unión de Rugby de Buenos Aires, que fue creada años después.

Con mi club volvimos innumerables veces a jugar a Tucumán. Más adelante, al torneo organizado por Tucumán Lawn Tenis, en el que llegaron a participar 32 clubes de todo el país. Se jugaba durante dos días en tiempos de veinte minutos. Algunos lo llamaban Vietnam. Recuerdo haberle dicho al Veco después de la primera jornada –Mañana no juego, no doy más. –Tranquilo, dijo -después vemos, agregó para calmarme. Lo recuerdo como uno de los momentos más duros de toda mi etapa de jugador. Un momento oportuno para retirarse, aunque no lo hice.

Con el tiempo esos viajes al interior, con el club, se hicieron más espaciados. Un poco debe haber sido por los costos y otro por la organización de los torneos de cada unión. Lo cierto es que los encuentros con el rugby tucumano pasaron a ser esporádicos.
Tuvimos la fortuna de recibir en nuestro club a un notable jugador tucumano, Santiago Mesón, quien también brillaría en Los Pumas. Recuerdo que en esa época había una  postura de alerta de alguna gente, pensaban que los jugadores del interior querían usar al club de trampolín, para irse a jugar a Europa.

También decían que le iban a sacar el puesto a sus hijos, nativos de la zanja. Una tarde la madre de un jugador del club lo interrogó a Mesón, diciéndole –Mesone ¿hasta cuando te vas a quedar en el SIC?  –No sé todavía, porque yo vine a estudiar señora, y me falta bastante, dijo tímidamente Santiago, sin darse cuenta que esta señora lo había llamado Mesone. –Bueno, espero que cuando te recibas vuelvas a trabajar a Tucumán, te va a resultar más fácil que Buenos Aires, le dijo sin ningún tapujo la señora del club. Hoy en día Santiago Mesón es un prestigioso medico oftalmólogo.

De la misma manera que el interior siempre recibió al club de gran forma, el SIC le abrió sus brazos a innumerables jugadores del interior, ójala lo siga haciendo.
Tucumán continuó con el crecimiento de su juego a través de aquellos años, ganando varios campeonatos argentinos y obteniendo resultados de resonancia contra los distintos seleccionados extranjeros que visitaron la Argentina.

Se hablaba desde hacia un largo tiempo de la importancia de llevar adelante un campeonato que reuniera a los clubes campeones de las distintas uniones. Finalmente se jugó en el año 1993, el primer campeonato Nacional de Clubes, organizado por la Unión Argentina de Rugby. Seguramente quiso el destino que a la final llegaran el San Isidro club y su gran amigo el club Tucumán Rugby. Ese partido habría de jugarse en la cancha de GEBA, lugar donde hacia muchos años se jugaban los partidos internacionales. No recuerdo el porqué de la localía porteña, no fué de extrañar, por el favoritismo con que se tomaban las decisiones.

Ese fue mi último partido, aunque estuve en el banco de suplentes y no entré. En otra historia prometo entrar a la cancha desde el banco. Tal vez con el Bambino Veira de técnico, hubiera entrado unos minutos, para despedirme de la gente, como dicen en el fútbol. Pero el rugby no es así y esa tarde ni me hizo falta bañarme. Me retiré después de veinte años.

El tercer tiempo se hizo en la zanja, asado con cuero, un quincho lleno de locales y muchos visitantes. Todos con pantalón y saco, camisa y corbata. Era noviembre, el calor húmedo de Buenos Aires tampoco es cosa fácil, por más tucumano que seas. El partido lo ganó el SIC, convirtiéndose en el primer campeón de ese torneo, por el que tanto había bregado, en cuanto a su organización.

Llegó el tiempo de los discursos. Habló en primer término el representante de la UAR. El hombre dijo –”Es para mi un honor estar hoy en el San Isidro club, quiero felicitar al San Isidro club por su conducta dentro y fuera de la cancha, es un gran placer para mi entregar este trofeo al San Isidro club, quiero también señalar que el San Isidro club es un verdadero orgullo para todo el rugby argentino, por último voy a pedir un fuerte aplauso para el San Isidro club por consagrarse campeón de este primer torneo Nacional de Clubes, disculpen quiero agregar algo, esta copa llevará grabado el nombre del San Isidro club por siempre y permanecerá en las vitrinas del San Isidro club, hasta el próximo año o cuando esta unión así lo disponga, nuevamente ¡fuerte el aplauso para el San Isidro club” Muchas gracias y buenas noches a todos.

Se produjo un ruidoso silencio. Pidió la palabra el capitán del Tucumán Rugby, Ricardo Sauce, su apertura y experimentado jugador. Con gran tranquilidad, Ricky dijo: “Buenas noches a todos, queremos felicitar al San Isidro club por el gran partido de esta tarde, quiero hacerles saber de la gran admiración que siempre tenemos desde el interior por este gran club de rugby, gracias por este agasajo y esperamos seguir aprendiendo y mejorando cada día”. Parecía concluido el mensaje de Ricardo Sauce. No iba a ser así.

El tucumano agarró nuevamente el micrófono, tomó aire y dijo “Al señor de la UAR, quiero decirle que además del San Isidro club, hubo hoy aquí alguien más, para su información estuvo aquí presente el Tucumán Rugby, que jugó un gran partido, estamos orgullosos de haberlo hecho, no nos guardamos nada, por eso quiero pedir un brindis y un gran aplauso de todos ustedes para el rugby tucumano, que hoy dijo presente a través de su club campeón, el Tucumán Rugby.

Toda la concurrencia se puso de pie. Una estruendosa ovación cerró las palabras del capitán tucumano. La cena se transformó en una fiesta. El señor de la UAR desapareció entre las sombras de la noche, sin necesitar guardaespaldas. Al año siguiente, de nuevo el SIC se alzó con el título, venciendo a los cordobeses de La Tablada. Todos los puntos fueron marcados por el tucumano Santiago Mesón.